El fantasma en un lugar abandonado

Uno se hace a la costumbre de ingresar en casas abandonadas y sitios olvidados o pseudo-abandonados. Ahí reside una especie de encanto, un momentum paralizado en tiempo y espacio, de todo lo que fue pero no fue, de sucesos pretendidos para ser y destinados a no ser, de hechos no pensados para acontecer y que,…

El zapato de la sospecha

Antes que nada, disfruto de andar descalzo (incluso lo hago en la biblioteca de mi universidad…a veces). Es una costumbre que tengo desde hace unos años. Fotografía original de Carole R. Farell, extraída de: http://www.flickr.com/photos/semper-somnium/7126862269/ No existe mayor tejido moral y material que nos desvincule del entorno como el calzado. En cuanto a lo primero, usar…

La vida es irreal: sueño.

La vida es un sueño, y los sueños, sueños son Pedro Calderón de la Barca Los tiempos cambian; las cosas cambian; las personas cambian; nosotros cambiamos; yo cambio.  Más que cambio, todo evoluciona. La vida es devenir. La vida deviene en vida. Nada es estático y lo único que tenemos asegurado es la muerte. El Deseo…

La castración que nos da el dinero.

Todos somos sujeto castrados, esto es, todos tenemos carencias. En teoría psicoanalítica, el sujeto castrado se representa así: “$“. Con la “S” de sujeto, y la línea que divide al sujeto. Resulta divertido (e irónico) que sea tan semejante al símbolo del dinero: $ Sujeto castrado equivale a dinero. $=$ Como saben, diversos estudios apuntan…

La soberbia del lobo – Parte 1

Percepciones de un estudiante de la Universidad Iberoamericana. Se aceptan quejas, mentadas y sugerencias.   Uno camina por “la IBERO”, llega a la tienda “Cien por ciento Ibero”, y se encuentra con que está no sólo sin clientes, sino que desatendida y cerrada. “Cien por ciento Ibero” es la tienda donde se venden artículos de “marca…

Las pequeñas carencias de Venezuela

“Nosotros vivimos en Venezuela dos años”, escuché decir a una señora de la mesa contigua en un restaurante argentino. Escuché que dijo ser boliviana. “Durante esos dos años, cuando mis amigas iban a visitarme, me preguntaban qué quería o qué necesitaba. Yo siempre les decía que me trajeran papel de baño”. La señora se volteó…