Corrupción: sólo un síntoma

En México la corrupción no es el problema, sino un síntoma. El agravio es de factores más arraigados y latentes: la normalización de prácticas desviadas, nuestros valores, y la carencia de una ética social [ o la superposición de la moral individual sobre la ética social ].

Es erróneo asumir que los políticos son corruptos por la misma naturaleza de la profesión. En realidad varios políticos llevan a cabo prácticas corruptas porque el sistema político, social y cultural les brinda las grietas que llenan con lo aprendido; los mexicanos nacemos, crecemos y nos educamos en una sociedad que fomenta la normalización de la corrupción. La familia es el núcleo donde se cultivan tales valores. Desde temprana edad lo niños y jóvenes están constantemente expuestos a las prácticas desviadas que concluyen siendo comunes y cotidianas.

Ven cómo sus padres ofrecen una mordida al policía y cómo éste la acepta, se acostumbran a que su hogar funcione con luz que se cuelga de los vecinos; los más pudientes asumen que ofrecer compensaciones es válido para aprobar una materia en la universidad. Está en todos los estratos sociales porque agiliza y abarata cualquier procedimiento o porque es más fácil ganarse la vida de tal modo.

Sólo en los estratos superiores se da porque se puede. Por sus huevos. Hace tiempo leí un artículo que hablaba sobre la “neta”. Con el surgimiento de los “new rich” [ nuevos ricos ] se generaliza la tendencia de sentirse por encima de las reglas. Se denomina new rich a la gente proveniente de estratos sociales medios y bajos que logró estabilizarse económicamente dentro de los niveles superiores. Su esfuerzo para alcanzar su estatus les hace sentir poseedores de una verdad absoluta, la “neta”: ellos saben lo que cuestan las cosas, por lo que no están dispuestos a dar más y a hacer más de lo que ellos creen que debería ser, y harán lo necesario para evitarlo del mismo modo que buscarán la manera de evadir las consecuencias. Los padres que con tanto esmero sobresalieron económicamente transmiten esa neta a las próximas generaciones. Es así como se fomenta la corrupción entre aquellos de buen estatus. Estas práctica y modos de pensar y operar descienden en cascada a través de la familia.

Se dice que la familia es el mayor de los valores para los mexicanos. Por lo tanto las relaciones interpersonales juegan un papel fundamental en el establecimiento de nuestro sistema de valores, de tal modo que la amistad es también un fundamento prioritario. La familia y la amistad como valores están por encima de otros valores como la honestidad, la honradez, la integridad y la responsabilidad. Sus derivados políticos y laborales son el tráfico de influencias, los compadrazgos y favoritismos, licitaciones entregadas a favor de un competidor, los prestanombres, la creación de empresas fantasmas registradas bajo el nombre de familiares o amigos. No es sorpresa el escándalo de la casa blanca de Angélica Rivera y Peña Nieto, quien mantiene cercanía con el Grupo OHL y con el Grupo HIGA, dueños de diversas concesiones del gobierno federal; Grupo HIGA también entregó la casa de campo del secretario Luis Videgaray y la casa blanca de la esposa del presidente. Es en la familia donde se genera la idea de que las relaciones interpersonales, a decir, la familia y la amistad, están por encima. Ahí están también el Grupo Atlacomulco; ahí están las fracciones partidistas [ por ejemplo, lo Chuchos y Nueva Izquierda en el PRD ] que fragmentan a los partidos políticos y que evitan el consenso [ eje de la democracia ]

A este vació en la moral se suma un vacío ético cívico. Sin valores estructurales se carece de ética colectiva, y sin esta no hay ética social, ni ética civil, ni mucho menos ética laboral [ en las empresas hay también mucho compadrazgo ]. O bien generamos moralinas que suplantan a éticas menores. Nuestra ética no va más allá de la moral individual, dictada por su propio interés. Es muy triste ver cómo con cada actualización de los planes de estudios desaparecen las materias relacionadas con civismo y sociedad, con ética y valores sociales [ esto es un tendencia mundial ], mientras que se enfatizan aquellas relacionadas con las ciencias exactas, el mercado y los negocios. Desde temprana edad no se inculcan estas áreas mientras que sí se transmite la “neta”.

Estos factores en conjunto generan corrupción en dos estratos: corrupción directiva y corrupción burocrática. La primera es inmanente a nuestras instituciones públicas. Los recursos no bajan, lo cual afecta el funcionamiento. Los órganos de salud como el IMSS o el ISSSTE tienen poca eficacia porque no hay dinero para sueldos ni para equipo tecnológico. Ya que una institución funciona por debajo de sus capacidades se fomenta la corrupción en los niveles más bajos, entre aquellos burócratas que aceptan sobornos o mordidas que compensen sus bajos sueldos, y entre los clientes o usuarios que, insatisfechos con el servicio y la atención, buscan formas de agilizar los trámites. No son burócratas corruptos por la naturaleza de su empleo; lo son por la naturaleza de estas circunstancias. La corrupción burocrática compensa los efectos de la burocracia directiva: es su contrapeso y por lo tanto incluso necesaria para el mejoramiento de servicios. ¿Para eso nos educamos?

En pocas palabras, la corrupción es el síntoma engendrado por valores y prácticas que pasan de un círculo social o de una generación a otra a través de vínculos interpersonales y relaciones como la amistad y, en mayor medida, la familia.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s