De Paris a Roma: el problema es que Cumplen las expectativas

Al viajar por ciudades como Roma y Paris (especialmente en la segunda) tuve la decepción más extraña, pues esta me era de carácter indiferente. La cuestión es que no hay nada que esperar de estos sitios, ya que cubren todas las expectativas. Es la peor sensación que cualquier destino turístico pueda ofrecer; un vacío.

Roma_lentes

Uno sabe qué esperar, no lo ha dicho la sobreexposición mediática, cultural, turística, etc. Mientras estaba ahí, parecía que la vivencia era sencillamente la reiteración de la experiencia mediática. <<Ya había visto eso; había ya estado aquí –a través de algún personaje cinematográfico>>, era el tipo de pensamientos. Incluso peor: en la película no había fila para subir a la Torre Eiffel. <<Se lo que hacen, lo se porque todos toman la misma fotografía>>. Hasta podía predecir: <<ahora se besarán; y ahora brincarán y tomarán la foto mientras están en el aire; ahora tomarán la fotografía en la que sostienen y evitan el derrumbe de la Torre de Pisa>>. Déjà Vu. Un retroceso en todo su sentido; una recesión de cualquier economía. La predicción de lo que nunca podrá convertirse a ser.

El problema es simple: todas las expectativas se cumplen. Más a forma: sabemos que así será. Más a fondo: y así debe de ser. Se aniquila así la expectativa a sí misma. Una paradoja mediante la que el incremento de expectativas aniquila las expectativas, y en la que el cumplimiento de las mismas dejan nada pero un vacío. Un vacío vacío, vacío sinsentido, y sin embargo, el sinsentido más congruente.

Ciudades como Roma y Paris son la aniquilación causada por la garantía, garantía que incluye superar las expectativas; y superar las expectativas sigue siendo cumplir esa expectativa extra. En ese sentido, superar las expectativas es una garantía que por ser plus termina siendo igual o menos que el resto. Se dice de Paris que es una ciudad que nunca deja de sorprenderte, que siempre hay algo más, siempre algo nuevo. ¿Dónde queda la sorpresa si ya sabemos que seremos sorprendidos? Nuevamente, la sorpresa se aniquila a sí misma a través de su expectativa. Porque la sorpresa es superar las expectativas y superar las expectativas es cumplir con la sorpresa: y las expectativas se aniquilan a sí. La sorpresa auténtica es el acontecimiento cotidiano, inesperado, sin precedentes; una garantía de superar las expectativas es un precedente, y las expectativas hacen de algo algo esperado. No hay sorpresa en la sorpresa parisina. Turismo como máscara de Paris; Paris como mascara del cliché; y cliché como mascara de Paris.

Gary Blake y Robert W. Bly, autores de The Elements of Technical Writing (Elementos para una escritura técnica) definen un cliché como aquello que por su excesivo (ab)uso pierde fuerza y novedad, especialmente si inicialmente se le consideró poderoso e innovador; incluso puede convertirse en algo irritante[1]. Lo paradójico es que, si ciudades como estas mantienen su presencia, lo hacen por una duplicación del cliché; o lo que es lo mismo, creemos que su fuerza es fuerza y que lo novedoso es novedoso cuando en realidad son la reiteración redundante –absurda- de las imágenes: presencia, nunca fuerza ni novedad. Dichas imágenes son la interiorización psicológica de las imágenes mediáticas. Si el cliché es la duplicación sistémica explosiva, el fenómeno psicológico derivado es la reducción estructural implosiva. Todo lo que estas ciudades son es ellas mismas –reducidas a una explosión mediática: ciudades como estas no son nada más allá de la representación mediática (su fuerza y novedad más grandes recaen en lo que los medios hacen –exprimen- de ellas), la experiencia ofrecida es nada más que reiterar los medios. Los medios no muestran a estas ciudades; estas ciudades muestran (desvelan) a los medios. Necesitan de los medios para ser, pues no pueden ser por cuenta propia. Lo que vemos es lo que nos muestran; lo que percibimos (la experiencia) es el reflejo distorsionado por la corriente del Río Sena. La tristeza de su muerte se da en el hecho munidla generalizado de que no podemos esperar nada de ellas, salvo que podemos esperarlo todo.

Paris_reflejo

Por Ulises Bobadilla y Jiménez

Referencias:

[1]Gary Blake and Robert W. Bly, The Elements of Technical Writing, pg. 85. New York: Macmillan Publishers, 1993.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s