Un país mundializado

No suelo ver televisión, sea a través de la TV o por internet. Lo cierto es que cuando veo contenidos televisivos, estos son de origen estadounidense. El otro día veía la última temporada de Breaking Bad. En un capitulo escuché la expresión “rocks on it” (“con piedras”). Jamás la había escuchando, pero contextualizada por la imagen inferí que se refería a una bebida “con hielos”, donde las piedras (rocks) son el hielo. Así rocks on it? significa ¿con hielos?

Resulta interesante cómo cada país tiene expresiones coloquiales propias del manejo vernáculo del lenguaje, así como términos culturalmente apropiados. Entre países del mismo idioma, éstas varían según cada sociedad; varían incluso entre las regiones que constituyen a una nación. Así, las expresiones manejadas en España difieren de las utilizadas en México, y ambas del resto de los países hispanohablantes. En la misma línea, el uso de expresiones y términos en Estados Unidos no será exactamente el mismo al de Australia y Reino Unido. Además, las expresiones serán diferentes entre las naciones que componen al Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Wales e Irlanda del Norte), así como entre las regiones internas de un país; en el caso de México, las expresiones varían considerablemente según si se es de la región Norte, Sur, Centro, Oriente u Occidente, etc., además de variar según la entidad federativa.

A pesar de ello, alguien de un país hispano es capaz de reconocer y asimilar expresiones de otros países de habla hispana. Lo mismo ocurre con los grupos anglosajones, germánicos, etc.

Lo curioso es cómo la asimilación del inglés coloquial, principalmente el estadounidense, es un proceso mundial. En muchas partes del mundo se conocen expresiones como whats up y su derivados (<what up>, <wu´rup>, <‘supp>, etc.), yoh, piss off,  entre tantas, y son bien empleadas por gente cuya lengua madre no es inglés. Son demasiadas las sociedades que asimilan estas expresiones norteamericanas, pero son pocos los estadounidenses que asimilan expresiones ajenas a su idioma. La diferencia es que con el bombardeo de contenido estadounidense, sea cine, televisión, música, novelas, libros, etc., todos comprendemos la lógica del inglés y de cómo opera en la sociedad estadounidense. En el otro extremo, es sabido que los estadounidenses conocen poco o nada sobre otras culturas y sus idiomas.

Podrá hablarse de imperialismo (cultural) o de sistemas de dominación cultural, pero desde el ángulo expuesto, son los estadounidenses quienes no dominan a nada ni a nadie. Los estadounidenses no representan nada, pues están asimilados en lo más profundo, a decir, desde su lenguaje. No representan una otredad, y para que haya dominación, debe existir un otro que se imponga. Son el ícono de lo más burdo, banal genérico. Tan así que son intercambiables uno por otro.

Al contrario, es el mundo quien se impone a ellos. Viven tan en una burbuja, que todo les es una otredad, todo lo desconocen, y es así como todo se les impone: como lo desconocido, aquello que son incapaces de asimilar. Es  el problema de una sociedad tan ensimismada.

Un país de infantes

Debido a lo anterior, todo es y todos son una amenaza en potencia. Así es como Estados Unidos llega a ser un país de sobreprotegidos. Viendo Breaking Bad, minuto 3:42 de “Confessions” (Temporada 5, Capítulo 11) alguien se pregunta “qué diablos le ha pasado a este país” (Estados Unidos), a lo que otro responde que se ha convertido en un “estado niñera”[1].En el diálogo no se distingue si se refiere a “estado niñera” o “Estado niñera”, pero la idea es clara.

El modelo de la inteligencia estratégica [2], planteado como el uso de los aparatos de inteligencia para vigilar, recolectar, organizar, analizar y diseminar datos e información pertenecientes a individuos o grupos privados, opera bajo una excepción de Estado. Las funciones de excepción de Estado se justifican por un “estado de excepción”, es decir, una situación donde el país se encuentra ante un posible riesgo. La polémica desatada por el antiguo empleado de la Agencia Nacional de Seguridad (ANS) estadounidense, Edward Snowden, ofrece un claro ejemplo.

Considerando que todo lo ajeno se impone a los estadounidenses como una amenaza en potencia, creo estar en lo correcto al afirmar que Estados Unidos no se encuentra más en una “excepción de Estado” ni en un “estado de excepción” (estado de riesgo), pero al contrario, para dicha nación el estado de excepción y la excepción de Estado se han convertido en el entorno donde se desarrolla  la Vida Común: Viven en la excepción, por lo que ésta se convierte en la norma, y la excepción para ellos es ahora lo que para otras sociedades podría ser idealmente un estado-Estado estable de certidumbre, es decir, la norma. No es que efectivamente vivan bajo amenaza, riesgo y peligro; simplemente es la percepción que ellos tienen de sus vidas. Creen que todo las amenaza, las arriesga, las peligra. Es así que Estados Unidos vive en un estado-Estado de excepción-norma, a lo que corresponden lo que llamaré medidas niñera, mecanismos de prevención y defensa que rayan en el absurdo paranoico. Todo debe ser y estar mecánica y técnicamente previsto, calculado, asegurado y certero. No hay cabida para el error-riesgo. Heidegger temía a un mundo en el que el cálculo técnico fuese el único modus operandi, el único modo cognitivo y de pensamiento. Estados Unidos ha llegado a ese punto. Retomando el diálogo de Breaking Bad sobre el estado niñera, uno de los personajes se compromete a quitarle su casco al próximo niño que vea en bicicleta, “por su propio bien”. ¿A qué se refiere con “por su propio bien”? A que tanta sobreprotección nos convierte en indefensos ante el resto y frente a la indefensa propia misma. Son una sociedad de “cero muerte”, de “cero riesgo”, como afirma Baudrillard en su libro Power Inferno.

Para mí, los norteamerianos, viven en constante amenaza, o lo que es lo mismo, la supuesta amenaza, a decir, bajo la sospecha o la percepción de una amenaza (terrorismo, guerra, asaltos, homicidios, etc). Mientras la percepción, la sospecha de una amenaza no se esfume, el supuesto del riesgo será constante, y, por tanto, el riesgo permanentemente triunfante. Quizá la mayor astucia del diablo fue hacers creer que existe.

En un afán de lo global, Estados Unidos se globaliza al grado de ser asimilado por gran parte del resto, por lo que ellos mismo se encierran en su burbuja y les parece que el mundo externo es una amenaza, de tal modo que, bajo una percepción constante de amenaza, la amenaza se vuelve perceptiblemente constante. Y Estados Unidos vive en un Estado niñera que los (sobre)protege del mundo desconocido.

Por Ulises Bobadilla y Jiménez

Referencias

1. Breaking Bad. “Confessions”. Gilligan Vince. AMC. 2013

2. Elizalde, Luciano H. “Elementos para una estrategia de comunicación gubernamental. Un intento de solución al problema de la espiral consenso-disenso”. En Elizalde H., Luciano; Fernández Pedemonte, Damián; Riorda, Mario. La construcción del consenso: gestión de la comunicación gubernamental. La Crujía, Argentina, 2006, pp. 191-219.

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