La castración que nos da el dinero.

Todos somos sujeto castrados, esto es, todos tenemos carencias. En teoría psicoanalítica, el sujeto castrado se representa así: “$“. Con la “S” de sujeto, y la línea que divide al sujeto. Resulta divertido (e irónico) que sea tan semejante al símbolo del dinero: $

Sujeto castrado equivale a dinero.

$=$

Como saben, diversos estudios apuntan a que los países con mayor desarrollo económico no son necesariamente aquellos con mayor índice de felicidad. Por el contrario, “el ingreso económico de un país difícilmente podría ser indicador del índice de felicidad en la población”[1*]. En realidad, las publicaciones del Índice del Planeta Feliz (Happy Planet Index) y el Informe Mundial de Felicidad (World Happiness Report) de la ONU apuntan a que la felicidad se relaciona más con el entorno natural, la esperanza de vida, el bienestar social, ele entorno social y político, los índices de corrupción, la confianza y la libertad, que con el dinero. El problema de este tipo de estudios es que son excesivamente cuantitativos y relativamente cualitativos. La tesis es: el dinero no trae felicidad.

Así la cantidad de dinero es directamente proporcional a la castración espiritual, es decir: a mayor dinero, mayor castración espiritual. Por otra parte, la cantidad de dinero es inversamente proporcional a la castración material, esto es: a menor dinero, mayor castración material. En definitiva, el hombre estará siempre castrado, en falta. Si no se tiene dinero, uno está en carencia de lo material, pero si se obtiene dinero, uno cae en la falta de espíritu; si se tiene dinero, uno carece de espíritu, pero si se pierde el dinero, uno cae en falta de lo material. No hay escapatoria.

En realidad, no es el dinero la causa de nuestra castración, de tal ausencia de algo. Eso es algo inherente al ser humano: siempre nos faltará algo, siempre tendremos un objeto de deseo. El dinero no es mas que un catalizador de dicha castración. Y es exactamente en su máscara encubridora que adquiere su función de disparador, porque lo único que hace, sea a través de su excesiva presencia o de su mísera ausencia, es enfatizar nuestra desdicha.

Es el dinero quien nos da castración porque, anterior a él, quizá no la percibíamos en ausencia o presencia.

1.”Último índice de felicidad mundial”. The Wow: Experiencias & Lifestyle. 17 de septiembre del 2013. http://thewow.com.mx/2013/09/ultimo-indice-de-felicidad-mundial/

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