La soberbia del lobo – Parte 1

Percepciones de un estudiante de la Universidad Iberoamericana. Se aceptan quejas, mentadas y sugerencias.

 

Uno camina por “la IBERO”, llega a la tienda “Cien por ciento Ibero”, y se encuentra con que está no sólo sin clientes, sino que desatendida y cerrada. “Cien por ciento Ibero” es la tienda donde se venden artículos de “marca Ibero” (sudaderas, tazas, cuadernos, etc). Una tienda muerta.

Primero que nada: la “IBERO” más que una institución académica, es una marca. ¿Por qué? Porque el mismo nombre aniquila su título. “IBERO”. La palabra “IBERO” devalúa el título de institución. No es como un acrónimo o una abreviación que cargue con prestigio. Un acrónimo es ya, por sí, un reflejo de autoridad: UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), UAM (Universidad Autónoma Metropolitana),UDLAP (Universidad de las Américas Puebla), UVM (Universidad del Valle de México), UAG (Universidad Autónoma de Guadalajara), UG (Universidad de Guanajuato), UDG (Universidad de Guadalajara), etc. Y el acrónimo se ve reforzado por una simple letra: la “U”, esa “U” que implica el prestigio Universitario, el prestigio de una Universidad.

Si no se trata de acrónimos, encontramos abreviaciones del nombre. Encuentro dos casos representativos: el de el “TEC” y el del “POLI”. El primero se refiere al Tecnológico de Monterrey, y es una abreviación que carga con la palabra “Tecnológico”. El segundo se refiere al Politécnico, y es una abreviación que carga la misma palabra. Ambos, “Tecnológico” y “Politecnico”, son también vocablos de gran peso institucional.

Pero además, tienen sus propios acrónimos, y bien conocidos: ITESM (Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey) e IPN (Instituto Politécnico Nacional). Aquí el refuerzo llega de la letra “I”, que significa “Instituto”, otro peso institucional. A este grupo de refuerzos pertenece también el acrónimo ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México).

Yo sé que la IBERO es también “UIA” (Universidad Iberoamericana). Pero ¿quién le dice así? Nadie, mucho menos los estudiantes.  Yo (tal vez por ignorante) ni siquiera sabía que así era su acrónimo.  A ese grado ha llegado la publicidad de marca de la IBERO. Al de aniquilarse como institución o universidad. No hay nada que podamos rescatar de “IBERO”, ni siquiera la “I”, porque esta no se refiere a “Instituto” o “Institución”. Es un nombre de marca, no un nombre de prestigio académico. Por eso, cuando me preguntan dónde estudio, siempre respondo “en la Iberoamericana”. Suena mejor que IBERO (“GÖE”). Al menos fonéticamente es más rescatable y respetable.

Algo semejante sucede con la “Anáhuac”. ¿Se han dado cuenta de lo desprestigiadas que son estas universidades, “IBERO” y “Anáhuac”, ante los ojos de estudiantes y profesores de otras instituciones educativas?

Segundo: la “IBERO” se jacta de ser humanista, y lo es, pero resulta ser un sistema retentivo, altivo y soberbio.

1) Horarios: ¿Qué universidad/institución tiene la soberbia para darse el lujo de darle a sus estudiante la oportunidad de hacer su horario ideal y luego decirles: “de esas siete materias que metiste, te quité 4 y te dejé  3″, hazle como puedas”? Y encima de eso, se da el lujo de dejarte la misma materia y el mismo horario, pero cambiando al instructor.

A ese hacer un horario ideal se le llama el periodo de Reinscipicón. “El proceso de reinscripción es obligatorio y te permite planear el próximo periodo escolar con anticipación” [1]. Si bien el manual enfatiza que los resultados de reinscipicón dependerán de los créditos y el promedio del alumno, ¿por qué no esperar hasta que los resultados (créditos y calificación) y pagos del semestre estén ya incorporados al sistema para así sólo hacer horario una vez, y evitar la GRAN FRUSTRACIÓN  y descontento que genera en los alumnos? El problema está en que el periodo de reinscripción es anterior al fin de cursos. ¿No es eso soberbia, exigir anticipos antes de que la IBERO haya finalizado de brindar sus servicios semestrales?

A ese “háganle como puedan” se le da el nombre, en términos de la IBERO, de Ajustes, un periodo en que al alumno se le asigna una hora y día (algo sumamente congruente) para cambiar los horarios que le filtró el sistema a uno que le parezca más aceptable. “Si el resultado de reinscripción no te satisface, y dependiendo de los grupos disponibles, puedes dar de alta y borrar materias en el día y la hora que marca tu pase de ingreso, durante el proceso de ajustes” [2]. Conozco a pocos que realmente terminan satisfechos.

Además, los horarios de la “IBERO” son altamente verticales. La distribución de clases no es horizontal, esto es, las clases no se distribuyen equitativamente a lo largo de la semana. Al contrario, se dsitribuyen asimétricamente, concentrando muchas horas universitarias en dos o tres días (desde la mañana hasta la noche), mientras que el resto de la semana es más ligero.

Los siguientes son réplicas de mis horarios en semestres anteriores y de horarios de amigos:

HORARIO UIA 1

Horario1_UIA

En éste horario las horas de estancia en la universidad se concentran en lunes, miércoles, y un poco en jueves. Son días verticales porque, al trazar una línea vertical en cada día, ésta abarca muchas horas de estancia universitaria. En lunes y miércoles, por ejemplo, la verticalidad asciende desde las siete de la mañana (7 hrs) hasta las ocho de la noche (20 hrs), un total de 13 horas. Éste tipo de horarios se caracterizan por tener muchas horas muertas entre clases (muchos no tienen la posibilidad de ir a casa y regresar a la universidad).

HORARIO UIA 2

Horario2_UIA

Para éste horario, la verticalidad se encuentra en martes y jueves, donde la línea abarca desde las  nueve de la mañana (9 hrs) hasta las ocho de la noche (20 hrs), un total de 11 horas académicas CONTINUAS, es decir, sin descanso.

HORARIO UIA 3

Horario3_UIA

Éste horario tiene su concentración vertical en lunes y miércoles (y los martes en menor medida), desde las 9 de la mañana (9 hrs) hasta las diez de la noche (22 hrs).

He elaborado dos horarios ideales, cuya característica es que tienden más a la horizontalidad, es decir, a distribuir los horarios de clase equitativamente a lo largo de la semana. EL primero es matutino, mientras que el segundo es vespertino.

HORARIO IDEAL 1

Horario1_Ideal

Éste horario está distribuido equitativamente a lo largo del horizonte matutino.

HORARIO IDEAL 2

Horario2_Ideal

Éste horario es más cercano a una distribución horizontal equitativa en horario vespertino.

El problema de los horarios de la “IBERO” es que, al tener un distribución asimétrica, con clases por todos lados, le impiden al estudiante realizar otras actividades de rutina (algún deporte, alguna actividad artística, trabajar, etc.) además de estudiar y hacer tareas y proyectos.

En cambio, un horario equitativamente distribuido horizontalmente permite que el estudiante realiza otras actividades de su gusto o necesidad sin que los horarios académico se encimen o se crucen con los de dichas actividades, dificultando la organización, el traslado, y la constancia disciplinaria.

Una solución sería elaborar un sistema de horarios vespertino y  matutino. Así la demanda por determinados horarios será más equilibrada sin necesidad que el sistema excluya a unos. El problema es que, al menos para el caso de Comunicación, se exige que el departamento imparta aproximadamente el 60% de las clases en horarios vespertinos, según me ha comentado personal del mismo departamento. Es una orden que viene desde arriba. Ignoro sus fundamentos.Esto es ya un desequilibrio. Se da hincapié en los horarios vespertinos, pero los alumnos deben meter también horarios matutinos porque no todas las materias se ofrecen en ambos. Lo ideal sería exigir que el 50% de las clases fueran matutinas, y 50% de las clases vespertinas, donde cada materia tiene al menos una opción matutina y otra opción vespertina.

Aquí es donde radica el carácter retentivo de la “IBERO”. Pareciera que quiere retener a sus alumnos en las instalaciones universitarias el mayor tiempo posible. ¿Para qué? ¿Para que se vean en la necesidad de comer ahí y, por ende, de consumir en la “IBERO”? Se puede objetar que en Sta. Fe hay varios lugares para comer. ¿Será para que los alumnos que puedan ir a casa y luego regresar a clases paguen doble estacionamiento o doble transporte? Se puede objetar que es una estrategia muy elaborada (rayando en las teorías del conspiracionistas). ¿O será para se enfoquen en lo que realmente importa: en estudiar? Las respuestas las desconozco.

Los profesores y académicos podrán objetar que “en sus tiempos” la universidad era un compromiso verdadero; que era para desvelarse en ello, para estar encerrados en la biblioteca por horas y hacer proyectos por más horas; en sus tiempos dedicaban toda su vida universitaria a la carrera y no se quejaban.Estoy totalmente de acuerdo. En sus tiempos.

Pero los tiempos cambian. Y aquellos profesores que fueron estudiantes hace 20, 3o, 40 o 50 años, vivieron un “momentum” histórico menos exigente, menos acelerado, menos agobiante, menos competitivo, menos competido, que el nuestro. Antes estudiar en un plus; hoy es una obligación que demanda el sistema. Y es en esa exigencia, en esa velocidad, en ese aceleración, en esa asfixia, en esa competitividad, donde radica que los estudiantes de hoy no podemos encasillarnos a los ladrillos universitarios. El mismo sistema exige que, al graduarnos/titularnos, tengamos muchas otras cosas ya: diplomados, hobbies, experiencia laboral, conocimientos diversos, experiencias de vida, proyectos a futuro, independencia, etc. Y todo para que al incorporarnos al sistema nos arrebaten, DEFINITIVAMENTE, la posibilidad de desarrollar esas otras cuestiones (se dice que si no hiciste ejercicio en tu juventud, difícilmente podrás hacerlo en tu vida laboral profesional). El periodo de universidad parece entonces el único momento en que física y permisivamente (porque aún no somos formalmente parte del sistema) nos encontramos en posibilidad de desarrollar todo aquello que el sistema exige. Y ahí está el por qué de nuestro exigir.

Esos profesores que argumentan con la nostalgia no se dan cuenta que sus tiempos fueron otros; que a la velocidad en que evoluciona el sistema y el intercambio de flujos, ellos ya no fueron estudiantes hace 20, 30, 40 o 50 años, sino que hace más de un siglo.

1. “Manual de Reinscirpción”. IBERO. Extraído el 21 de febrero del 2014 de  http://www.uia.mx/web/site/tpl-Nivel2.php?menu=adAlumnos&seccion=seManual

2. Ibid.

Advertisements

One thought on “La soberbia del lobo – Parte 1

  1. Nos comenta una lectora:
    Me parece que es un poco determinista. Creo que aunque es la Universidad Iberoamericana siempre ha sido la Ibero, no conozco a nadie que cuando le preguntes en qué universidad va, conteste: “en la Universidad Iberoamericana”, por lo tanto, pienso que el nombre IBERO es una buena idea.
    No estoy de acuerdo en que catalogues como “soberbio” el hecho de que te permitan hacer un horario ideal y luego probablemente tengas que cambiarlo. En lo personal prefiero ese sistema a uno en el que me impongan un tipo de horario y mis opciones sean limitadas. Y por último me parece una postura paranoica decir que los horarios están de tal forma para “retener” a los alumnos y que así tengan que gastar más dinero en la Universidad, ya que hay muchas actividades ya sea deportivas o culturales en las que puedes ocupar y además son gratis.
    De la manera más respetuosa te digo que estoy en desacuerdo con todo lo que expones en tu artículo. ¿Con qué finalidad lo escribiste?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s