Estancamiento Constitucional y presidencialista

Leyendo la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos me encontré con una preocupación: el estancamiento a una figura central que murió hace casi un siglo.

Existe una especie de pseudo-atentado contra la democracia en el preámbulo de la Carta Magna. Si  existe en la teoría algo que sea del pueblo para el pueblo, es decir, que represente al pueblo, es el poder legislativo.

Nuestra Constitución comienza:

“El C. Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, con esta fecha se ha servido dirigirme el siguiente decreto:

VENUSTIANO CARRANZA, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos Mexicanos, hago saber:

Que el Congreso Constituyente reunido en esta ciudad el 1o. de diciembre de 1916, en virtud del decreto de convocatoria de 19 de septiembre del mismo año, expedido por la Primera Jefatura, de conformidad con lo prevenido en el artículo 4o. de las modificaciones que el 14 del citado mes se hicieron al decreto de 12 de diciembre de 1914, dado en la H. Veracruz, adicionando el Plan de Guadalupe, de 26 de marzo de 1913, ha tenido a bien expedir la siguiente:

CONSTITUCION POLITICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS QUE REFORMA LA DE 5 DE FEBRERO DE 1857 ”

Paso por paso, desglocemos.

1) “El C. Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación, con esta fecha se ha servido dirigirme el siguiente decreto:” 

El hecho de que aparezca el título “C. Primer Jefe del Ejército Constitucionalista,” significa que la Constitución emana de un hombre de ejército, aquella institución de orden vertical y jerárquico, y guerra. Que no nos soprendan 29 años de presidentes emanados del ejército. Además, un principio democrático es que nadie de carrera militar puede llegar a la presidencia. Desde 1917 hasta 1946 México fue presidido por militares. Además, el mismo George Washington, “padre de la patria” estadounidense, fue hombre de guerra y primer presidente constitucional de los Estados Unidos ( se les atribuye ser la democracia más madura). Lo inquietante es que, como principio, se mantenga en las primeras palabras de la Carta magna. Esto porque, al estar plasmado, es implícitamente explícita su potencial permisividad ante un militar en poder. Y, a diferencia nuestra, Estados Unidos jamás enfatizó el carácter ejecutivo/presidencial, ni militar en el arranque de la redacción.

Luego prosigue con “Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación“. Desde aquí afirma al jefe del Ejecutivo (el Presidente) como la figura superior de la nación, cosa que se subraya con  la estructura jerárquica militar ya mencionada. Pero más allá de reafirmar la verticalidad sistémica, viene a otorgarle al Ejecutivo un poder central en la [Estado-] Nación. No sorprendería, pues, siete décadas de presidencialismo mexicano. Tenemos una figura Ejecutiva central y vertical.

La frase finaliza con “con esta fecha se ha servido dirigirme el siguiente decreto: “. No encuentro nada que subrayar aquí, más que el acento, nuevamente, en vertical.

Sabemos que Carranza no quería soltar el poder. Lo cual viene a sustentar el centralismo y la verticalidad. Aquí se pone más interesante, cuando Venustiano Carranza se alude a si mismo y prosigue:

2) “VENUSTIANO CARRANZA, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de los Estados Unidos Mexicanos, hago saber:” 

Es en este punto donde, él,VENUSTIANO CARRANZA, como “Encargado del Poder Ejecutivo“, se reafirma como presidente y figura precidensialista central y superior. Es aquí cuando la figura del individuo presidencial, es decir, la persona del presidente, adquiere toda fuerza, como núcleo, centro y cima del sistema. Esto vine únicamente a encarnar todo lo antes analizado (centralismo, verticalidad, etc.) en una ÚNICA persona: el Señor Presidente.

Además, representa el anacronismo y lo retrogradas que somos como mexicanos. Nuestra constitución, es decir, nuestro sistema, está encarnado en una persona cuya carne ya no existe; una persona muerta ya. El documento no trasciende en el tiempo, sino que se estanca en el personaje. Es congruente con la aparición de la frase “Encargado del Poder Ejecutivo”, pues es como tal, el punto de partida: centralizado y vertical.

3) “Que el Congreso Constituyente reunido en esta ciudad el 1o. de diciembre de 1916, en virtud del decreto de convocatoria de 19 de septiembre del mismo año, expedido por la Primera Jefatura, de conformidad con lo prevenido en el artículo 4o. de las modificaciones que el 14 del citado mes se hicieron al decreto de 12 de diciembre de 1914, dado en la H. Veracruz, adicionando el Plan de Guadalupe, de 26 de marzo de 1913, ha tenido a bien expedir la siguiente:”.

Esta tercera frase del preámbulo arranca con el Congreso Constituyente. Al menos entra ya en juego el órgano de debate. Lamentablemente, lo hace en segundo término, esto es, a la sombra de la figura central y superior: el Ejecutivo (su representante).

¿Por qué estaría un congreso, en un sistema democrático, en segundo término? No lo sé, menos aún cuando la democracia es debate, es la institucionalización del conflicto, es la representación y la representatividad del pueblo. Y todo esto se encarna en nuestro Congreso de la Unión (que si bien no es lo mismo que el Congreso Constituyente,  la premisa sí es la misma: primero ejecutivo, luego el legislativo) nuestro poder Legislativo.

Que el legislativo como representante de los intereses del pueblo está en segunda instancia significa que el pueblo mismo está en segunda instancia. Y si el Legislativo es incapaz de representar al pueblo, es, en gran medida, porque debe atenerse al Ejecutivo.

Las cosas cambia. Nuestro sistema es cada vez más horizontal y menos vertical; cada vez menos centralizado. Pero nuestra constitución se presenta como lo más vulnerable a cometer los errores del pasado. Es una Constitución completamente anclada al pasado y a la figura del Ejecutivo. Que no nos sorprenda el estancamiento en la intención de progreso y desarrollo. Que no nos sorprenda entonces el operar de nuestra democracia. Debe ser, en mi opinión, modificada.

“Quizás la más grande y mejor lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”.

Adolf Hitler

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s